El Valor del Mes: OBEDIENCIA
Publicado por admin el día 20/04/2012
¿Qué es la OBEDIENCIA?
Obedecer es aceptar y cumplir la voluntad de otra persona que está por encima de nosotros en una determinada situación. Esa persona puede ser nuestro padre, nuestra madre, nuestro profesor o algún compañero que hayamos elegido como coordinador en un juego o actividad.
Y tú ¿qué dices?

“Es una virtud de humildad, pues hacemos lo que nos piden que hagamos” (Erika Zavala – Profesora Comunicación)
“Es algo que debemos cumplir para poder llegar a ser mejores personas” (Daniela Diaz – 1ro Secundaria)
“La obediencia es respetar a los mayores y hacer lo que nos piden” (Walter Medina – 4to Secundaria)
“Obedecer es seguir las órdenes de una persona, es un valor que se debe practicar. Es también seguir las normas” (Sebastian Rospigliosi – 6to grado)
“Es hacer caso a las personas, como una muestra de respeto debemos seguir lo que nos dicen” (Xiomara Escobedo – 5° grado)
“Es hacer lo que dice la profesora y mi mamá” (Jack Tohalino – 2° grado)
“Es hacer caso a lo que me dicen, con respeto y sin enojarme” (Milagros Mora – 4to Secundaria)
“Obedecer es respetar las indicaciones y valores de las personas, siguiendo las normas” (Percy Ortiz – Profesor 6° “B”)
PARA LOS NIÑOS:
A través de esta historia comprenderás la importancia de obedecer.
EL PEQUEÑO COLIBRÍ

El pequeño colibrí azul se sentía triste y cansado. Se perdió cuando viajaba con su familia en busca de un lugar más cálido donde pasar el invierno, y cuando entró la noche, después de mucho tiempo buscándolos sin ninguna suerte, se resguardó en una pequeña cueva que encontró en la montaña. Dentro sólo había unas cuantas ramas y hojas secas llevadas por el viento. Aunque alimentarse no era algo que a él le preocupara, ya que siempre había sido muy hábil para esta tarea, el no saber si volvería a ver a sus seres queridos le entristecía profundamente.
-No te alejes de nosotros cuando migramos a otro lugar-, le repetían siempre sus papás. Pero él se emocionaba con todas las cositas que descubría durante sus viajes, y se quedaba boquiabierto contemplando esas maravillas, batiendo sus pequeñas alitas encima de cada tesoro, mientras los demás seguían su camino sin percatarse de su falta. Aquel día mientras volaban vio un destello de luz, un reflejo que salía de entre los árboles y sin darse cuenta fue perdiendo altitud y acercándose para ver qué era aquella hermosa luz. Entonces descubrió un enorme y precioso lago de aguas cristalinas que le dejó totalmente sorprendido.
-¡¡¡Uauuu!!!- Exclamó, viéndose reflejado en el agua. -¡¡¡Que maravilla!!!!-
Él nunca había visto nada igual. El sol empezaba ponerse y sus rayos en el agua aparecían como brillantes reflejos dorados que casi cegaban, convirtiéndolo en un cuadro espectacular.
Allí correteó por encima del agua jugando con su reflejo, utilizando como espejo las quietas aguas donde contemplaba las blancas nubes deslizándose por el cielo. No se dio cuenta de que el tiempo pasaba y cuando de pronto alzó su vuelo llamando a su familia para enseñarles lo que había descubierto, vio que su llamada no era respondida, y que sus papás y sus hermanos habían seguido su vuelo, y donde estaban ahora ya no podían oírle.
De pronto un enorme temor se adueñó de él. De sus ojos desapareció toda esa belleza y sólo escuchaba ruidos extraños que cada vez aumentaban más su miedo y su malestar. Unos gritos de aves desconocidas resonaban por el bosque, y todo lo que antes parecía bello se convirtió en algo tétrico y fantasmal. El sol ya casi no alumbraba y temía quedarse solo en el bosque, así que salió volando en busca de su familia. Pero la noche entró y él seguía solo. Buscó entonces un lugar donde cobijarse y allí pasó la noche. Con las hojitas que había en la cueva se hizo una camita un tanto ruidosa, ya que las hojas estaban secas pero por lo menos le dieron un poquito de calor para esa noche. Al día siguiente cuando despertó no recordaba que se había perdido, pero pronto al levantarse recordó lo que había sucedido, y empezó a preocuparse.
-¡Oh, Dios mío! ¿Qué voy a hacer aquí solo? ¿Dónde está mi familia?- Y pronto descubrió cómo les echaba de menos.
Sus papás siempre le repetían que si algún día se perdía lo que tenía que hacer era no alejarse del último lugar por donde habían pasado todos juntos, ponerse en un lugar suficientemente alto como para que pudieran verle cuando volvieran a buscarle, y que nunca dejara que el miedo le impidiera ver la realidad.
-¡¡¡Es verdad!!!!- Dijo cuando recordó. -Mis papás me dijeron qué tenia que hacer si me perdía así que no tengo nada que temer, mi familia me está buscando y pronto nos reuniremos-.
Así que salió de su cuevecita despidiéndose de ella y dándole las gracias por haberle ofrecido cobijo esa noche. De nuevo todo volvía a ser hermoso, y la seguridad de que encontraría a su familia le hacia volar feliz y alegre por unos parajes totalmente desconocidos para él. Pronto encontró de nuevo el lago por donde volaron la última vez, y allí buscó el árbol más alto y se posó en una de sus ramas. Mientras esperaba, empezó a canturrear y poco a poco se fueron añadiendo a su canción todos los pajarillos que habitaban por esos entornos. Él les contó que se había perdido, y decidieron cantar muy muy fuerte para que todo el que pasara pudiera oírles. Pronto su canción se podía escuchar desde muy lejos, lo que ayudó a su familia a encontrarle más rápidamente.
Después de aquel día, nuestro pajarillo se había hecho más sabio. Ahora sabía que tenía que advertir siempre a su familia cuando se alejaba de ellos durante sus viajes. Sabía también que durante el camino de la vida encontraría a quienes le ofrecieran su ayuda, y lo más importante de todo, descubrió que cuando el miedo se apoderaba de él las cosas más hermosas podían parecer las más terribles.
Autor: Rosa María Roé
PARA LOS JÓVENES:
¡Cuánto nos cuesta a los jóvenes obedecer!
En realidad no es fácil, sobre todo cuando sentimos incomprensión y falta de libertad para elegir lo que consideramos bueno para nosotros. Cuando somos jóvenes nos creemos superhéroes y capaces de alcanzar lo inalcanzable, y aunque la intención sea buena debemos ser más realistas en lo que anhelamos, para poder alcanzarlo.
Entendemos lo que nuestros padres quieren de nosotros, sin embargo ellos no alcanzan a entendernos. No es difícil obedecer, lo que sucede es que los adultos piensan que son infalibles y que todas sus “advertencias” debemos tomarlas en cuenta.
Obedecemos cuando creemos que todo está bien y cuando la obediencia no nos demanda esfuerzo, pero si el hecho de obedecer significa realizar algún sacrificio de nuestra parte (como: tiempo o dejar alguna actividad que estamos realizando), entonces vienen los conflictos.
Muchas veces nos deslumbramos por lo que está a nuestro alrededor y nos olvidamos, no sólo de la prudencia, si no especialmente de la obediencia. Hay que entender y darnos cuenta que las normas y reglas están hechas para guardar el orden y sobre todo la dignidad y el respeto de todo ser humano, cuando las trasgredimos siempre lastimamos a alguien, si es que no es a nosotros mismos.
¿Qué podemos hacer? Algunos consejos:
No olvides comunicarte con los demás y dar siempre tu punto de vista, tu opinión es importante pero no significa que siempre tengas la razón.
Reconoce la satisfacción que te da la obediencia y no dudes de seguir las normas y reglas, recuerda que todos tus actos tienen consecuencias.
Aprende a escuchar, para que te escuchen.
Lo “prohibido” tiene su razón de ser, conoce los motivos y evita lastimarte.
Los padres nos ponen reglas porque nos aman, aunque a veces éstas nos parezcan tontas, nuestros padres y maestros lo hacen siempre por nuestro bien. Tomemos tiempo para pensar antes de actuar.
PARA LOS PADRES:
Los niños pueden aprender a ser obedientes cuando los padres les explican el por qué se solicita o prohíbe determinada conducta; para ello es importante tener claro las obligaciones y deberes de TODOS los miembros del hogar (padres e hijos).
Los hijos deben asumir las consecuencias de sus actos, eso involucra el motivar positivamente las conductas positivas.
Los padres también deben respetar las normas y reglas de la casa y de su centro de trabajo, el ejemplo es la mejor manera de enseñar.
PS. KARINA JIMÉNEZ
Category: Valor del mes
El Valor del Mes – Setiembre
Publicado por admin el día 05/09/2011
¿Qué es el respeto?
Su concepto según la Real Academia se refiere a:
1. Veneración, acatamiento que se hace a alguien.
2. m. Miramiento, consideración, deferencia.
3. m. Cosa que se tiene de prevención o repuesto. Coche de respeto.
Y tú ¿qué dices?
El respeto es para mi:
- Obedecer a mis padres (7 años)
- Saludar a los adultos (9 años)
- No tomar las cosas de mi hermano sin permiso (11 años)
- No decir groserías a mis amigos (10 años)
- Cuando mis papás me dejan elegir entre las cosas que me gustan (10 años)
- Tratar a los adultos como personas mayores y no como niños (13 años)
- Escuchar cuando me hablan (8 años)
- Usar las palabras mágicas. “por favor” y “gracias” (7 años)
- Es cuando mis papás comprenden que quiero estar sólo y no me presionan (14 años)
- Poder tomar decisiones y respetar las decisiones de los demás (15 años)
- Es cuando somos mejores personas (7 años)
PARA LOS NIÑOS:
TOMÁS TRAMBANA Y SU TAMBOR
Tomás Tarambana era un niño de plastilina naranja y azul que vivía en un colegio. Aunque tenía muchas cosas buenas, había empezado a perder un poco el respeto a los demás, y cuando su tía Agata, una gran bola de plastilina de colores, le regaló un tambor por su cumpleaños, aquello fue terrible. Daba igual cuánto le pidieran todos que tocara más bajo, o que fuera a hacerlo a otro lugar: Tomás se paseaba por toda el aula aporreando el tambor, sin que las molestias que causaba a los demás le importasen ni un pimiento. Así que el resto de figuritas del aula dejaron de querer jugar con Tomás, y sufrieron mucho con su ruidoso tambor hasta que Coco Sapio, un muñeco listísimo hecho con construcciones, inventó unos tapones especiales para los oídos que dejaban oir los ruidos normales, pero evitaban los más molestos.
Tomás, al ver que los demás ya no le hacían caso, y que ni siquiera se molestaban, se enfadó mucho con Coco Sapio, y tras una gran pelea, el inventor terminó cayendo al suelo desde lo alto de una mesa, rompiéndose en sus mil piezas. Aunque fue un accidente, todos se enfadaron tanto con Tomás, que ya nadie quiso volver a saber nada de él, aunque a él tampoco le importó mucho.
Y todo habría quedado así si no fuera porque a los pocos días, colocaron en la clase un precioso reloj de cuco, justo al lado de la estantería en que dormía Tomás. El cuco sonaba constantemente, “tic, tac, tic, tac”, y para colmo cada hora salía a hacer “cucú, cucú”, así que Tomás no podía descansar ni un poquito, pero los demás, con sus tapones especiales, estaban tan tranquilos.
Entonces Tomás empezó a darse cuenta de lo muchísimo que había molestado a todos con su tambor, y de la tontería que había hecho peleándose con Coco Sapio, que sería el único que podría ayudarle ahora. Y decidido a cambiar la situación, y a que todos vieran que iba a convertirse en el niño más bueno y respetuoso, dedicó todo el tiempo a ir reuniendo las piezas de Coco Sapio para reconstruirlo en secreto. Le llevó muchísimos días y noches, hasta que terminó justo cuando ya casi no podía más, de tan poco que dormía por culpa del reloj de cuco. Y cuando Coco Sapio estuvo reconstruido y volvió a tomar vida, todos se llevaron una estupenda sorpresa y felicitaron a Tomás por su trabajo, quien pidió perdón a todos por su falta de cuidado y por no haber tenido en cuenta lo mucho que les molestaba. Así que aunque Coco Sapio estaba algo enfadado con Tomás Tarambana, le convencieron para que inventara unos tapones para él, y a partir de aquel día, pudo por fin Tomás Tarambana descansar un poco, y nunca más dejó que nadie volviera a ser tan desconsiderado como lo había sido él mismo.
Autor.. Pedro Pablo Sacristán
PARA LOS JÓVENES:
Los jóvenes siempre esperamos respeto de los adultos, especialmente de nuestros padres y maestros, pero muchas veces nosotros no actuamos con RESPETO.
¿Qué podemos hacer? Algunos consejos:
- Cuidar nuestra integridad física: Sin excesos en deportes, estudio o salidas, evitando situaciones que nos provoquen adicciones, visitando al médico periódicamente para un control de salud y alimentándonos adecuadamente.
- Eligiendo una pareja que nos respete: Que tome en cuenta nuestras necesidades y deseos, que respete nuestro tiempo con los amigos (as) y nuestras actividades, que no sienta que somos de su propiedad y que no nos toque inadecuadamente.
- Aprender a tomar decisiones: Analizar nuestras elecciones, las cuales deben estar de acuerdo a nuestra edad y no deben perjudicarnos ni a nosotros mismos ni a los demás.
- Tomar en cuenta a los demás: Reconocer que todos tenemos necesidades y que las opiniones de los otros son también importantes. Demos un tiempo para los otros y no esperemos sólo que los demás nos comprendan, generemos empatía y seamos asertivos.
- Cumplir con las reglas y normas: Adecuarnos a los reglamentos de nuestra Institución Educativa, a las del hogar y los distintos lugares que visitemos. Consideremos que las normas se han elaborado de acuerdo a ciertas necesidades y lineamientos. En casa podemos dialogar con los padres si sentimos que se pueden modificar algunas normas (argumentando siempre nuestros puntos de vistas y dando opiniones con respeto).
PARA LOS PADRES:
Que felices nos sentimos los padres cuando nuestros hijos muestran respeto en todo momento y circunstancia. Pero no sólo me refiero al respeto en el gesto del saludo y trato amable, sino al respeto observado en el cumplimiento de las obligaciones escolares y del hogar, al respeto por los objetos que no le pertenecen, por el tiempo de los demás, etc. En realidad, se hace muy difícil hoy en día lograr que nuestros hijos practiquen el valor del respeto en su totalidad, acciones que reclamamos en lugar de educar.
Lo importante no es recordarle las normas de convivencia todo el tiempo, sino principalmente practicarlas, de ahí la importancia que los padres podamos actuar tomando en cuenta:
- Las necesidades de los hijos son importantes, pregúntale que le gustaría hacer el fin de semana y tomen una decisión en familia y por consenso, sin necesidad de imponer tus ideas.
- Que elijan entre las cosas que más les gustan, procura brindarles siempre alternativas positivas para que refuercen sus buenas elecciones.
- Bríndales un espacio para que puedan realizar sus tareas escolares y coordina con ellos espacios para que puedan tener un tiempo disponible.
- No lo obligues a realizar actividades que a ti te hubieran gustado llevar a cabo a su edad, ellos son distintos a nosotros.
- No pretendas pensar como ellos, sólo trata de comprenderlos para que puedan compartir contigo.
- Tu ejemplo es importante: cumple con tus horarios familiares, procura compartir la mayor parte de tu tiempo libre con ellos, evita peleas, no bebas en exceso, respeta a tus amigos, no insultes a los demás cuando manejes, cumple con tus obligaciones, etc.
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